El Tarot de Xul Solar


En su búsqueda por alcanzar el conocimiento universal, a partir del año 1951 y hasta mediados de la década, Xul Solar  realiza una serie de pinturas orientadas hacia el estudio de la Cábala y la astrología. Desarrolla de manera particular el Árbol de la Vida al que denomina Pan-tree. Quiere descubrir la manera de adaptar la astrología y los doce signos del zodíaco a la Cábala, para lo cual agrega dos sefirot más a los diez ya establecidos. El Árbol de la Vida representa el universo (Dios) con diez cualidades ideales que se unen mediante veintidós caminos que representan las veintidós letras del alfabeto hebreo. Xul lo modifica incorporando términos propios, astrológicos, planetas y los signos del zodíaco. La idea última es siempre la misma: alcanzar la sabiduría universal, fuente infinita de conocimiento.
El el año 1953, reinterpreta las Cartas de Tarot. A cada carta le agrega el nombre en neocriollo, un signo que puede pertenecer al zodíaco o símbolo planetario, un número según la numeración duodecimal y una letra.
En este año pinta una serie de obras relacionadas con temas astrológicos: Zodíaco, Signos Zodiacales Impares y Signos Zodiacales Pares, basados en su propia comprensión de los signos y de sus imágenes.


Análisis sobre la obra de Xul Solar por ANA ZETINA y ELSA ROLLA:

Para un artista simbólico como Xul Solar, el interés por las religiones, la astrología, la cábala y el Tarot es obvio, puesto que son lenguajes por excelencia y exclusivamente análogo-simbólicos.
El símbolo abarca todos los aspectos y órdenes de la existencia, es totalizador y justamente el arquetipo Neptuniano -tan poderoso en Xul- conduce a la percepción totalizadora. Por ello el símbolo se comporta como su mejor y eterno medio. Para una mente como la de Xul que se introdujo en el misterio de la Unidad, era lógico arribar al misticismo dado que este misterio lleva inevitablemente a la fraternidad universal.
La gran aventura de Xul, un verdadero iniciado surgido natural y solitariamente en pos del conocimiento esencial, lo puso en la necesidad de utilizar la pintura como elemento de comunicación ya que posibilita que las imágenes se transformen en símbolos que transmiten contenidos espirituales. Y así nacieron las obras de Xul donde toma como tema los sistemas simbólicos que narran la experiencia evolutiva humana, como lo son: EL ZODÍACO, EL ÁRBOL CABALÍSTICO Y EL TAROT.
A partir de 1930 Xul comienza a introducirse cada vez más en los temas esotéricos pero en la década de los 50, específicamente entre el 51 y el 54, es donde aparecen estas maravillosas creaciones suyas.


Por los mismos años (1953-1954) en que pintó su Zodíaco, Xul Solar realizó 24 cartas del Tarot en témpera sobre papel del tamaño de la baraja española. Los llamó "Tarot con coecos astri" o "Tarot con correspondencia astrológica". Los 24 cuadritos de Xul desplegados en un panel conforman una de sus obras más coloridas y dinámicas. Cada una de las barajas fue dibujada con lápiz y luego pintada sobre cartulina. Tienen un tamaño de 9,5 por 5,8 centímetros.

El Tarot Astrológico de Xul Solar vincula al juego con la Cábala y la Astrología, combinando los diversos planos. Xul dibujó y pintó, en los doce primeros naipes de su Tarot, los doce signos zodiacales.




La ubicación de las doce barajas de esta primera serie del tarot de Xul reproduce el orden en que presentó los doce signos zodiacales: comienza en Géminis y termina en Cáncer. Estas cartas están dispuestas en tres filas de cuatro naipes.
La distribución con la que presentó los naipes está lejos de ser casual. Xul los dispuso formando columnas para cada elemento y combinó las franjas, correspondientes al elemento que prevalece en cada signo, con otras de distintos colores. La primera columna corresponde a las cartas de aire, identificadas por el color azul; la segunda a las cartas de tierra, por el color amarillo; la tercera a las de fuego, por el color rojo, y la cuarta a las de agua, por el color verde. De esa manera, Xul acentúa el número cuatro, que significa estabilidad, y el número tres, que significa movimiento, es decir, una cifra terrena (cuatro) y una cifra celeste (tres). La interacción da como resultado el doce, número básico del sistema sexagesimal y símbolo de todo el ciclo en su plenitud.


En la segunda serie de su Tarot, Xul abandona los signos del zodíaco y dibuja y pinta los símbolos tradicionales del Tarot de Marsella, fusionando la iconografía de cuño medieval con invenciones gráficas propias. Como siempre, le introduce variantes. Así, no dibuja algunos de los Arcanos Mayores del Tarot medieval, como el Loco, la Sacerdotisa, la Emperatriz, la Muerte, la Templanza, la Estrella y el Universo.
En cambio Xul nos ofrece su personal versión de los Enamorados, el Mago, el Carro, la Luna, el Sacerdote, la Fortuna, la Torre, el Colgado, el Emperador, el Ermitaño, el Sol y el Juicio.





Fuentes de la información del post:
Sitio oficial del Museo Xul Solar
Artículo de la revista Mithos por ANA ZETINA y ELSA ROLLA.

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